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Lidiando con la creencia detrás del comportamiento

26 Apr 2021 10:03 AM | Positive Discipline Association (Administrator)

Por: Jane Nelsen, co-creadora del programa de Disciplina Positiva.

Hay una creencia detrás de cada comportamiento, pero cuando los adultos se enfrentan a un "niño que se porta mal" suelen ocuparse sólo de la conducta. Lidiar con la creencia que hay detrás del comportamiento no significa que no se trate la conducta. Sin embargo, se es más eficaz cuando se es consciente tanto del comportamiento como de la creencia que hay detrás.


1. Comprendiendo la creencia detrás del comportamiento

El siguiente es un ejemplo clásico de la creencia que hay detrás de un comportamiento. Supongamos que tienes un niño de dos a cuatro años cuya madre va al hospital y trae a casa un bebé recién nacido. ¿Qué es lo que ve el primogénito que ocurre entre mamá y el bebé? – Tiempo y atención. ¿Qué interpreta el hijo mayor? – Que mamá quiere al bebé más que a él. ¿Qué hace el primogénito para intentar recuperar el amor? - Puede actuar como un bebé y llorar mucho, pedir el biberón y ensuciarse los pantalones.

Wayne Freiden y Marie Hartwell Walker han creado canciones que ayudan a los adultos a adentrarse en el mundo de los niños y a comprender las creencias que podrían estar desarrollando en función de su orden de nacimiento. Sus canciones incluyen siete posiciones de orden de nacimiento diferentes. A continuación, está es una estrofa de la primera canción:

·         Es difícil ser el número uno.
·         Y, últimamente no es nada divertido.
·         La vida era tan bonita, cuando éramos tres,
·         mamá, papá y yo.
·         Y, ahora hay otro.
·         Y no me gusta nada.
·         Envíalo de vuelta al hospital

·         Y olvidémoslo.


Becky, de cuatro años, podía identificarse con esta canción. Se sentía desplazada por el nacimiento de un hermano menor, y experimentaba confusión sobre sus sentimientos hacia el bebé. A veces lo quería, y otras veces deseaba que no hubiera nacido porque mamá y papá pasaban mucho tiempo con él. No sabía cómo llamar la atención, excepto cuando actuaba como el bebé.

2. Tranquilizar con amabilidad 

Una noche, cuando el bebé estaba dormido, la madre de Becky se sentó en la mesa de la cocina con su hija y le dijo: "Cariño, me gustaría contarte una historia sobre nuestra familia". Había encontrado cuatro velas de distintos tamaños. "Estas velas representan a nuestra familia". Cogió una vela larga y dijo: "Esta es la vela de mamá. Esta es para mí". Encendió la vela mientras decía: "Esta llama representa mi amor". Cogió otra vela larga y dijo: "Esta vela es la de papá". Utilizó la llama de la vela de mamá para encender la vela de papá y dijo: "Cuando me casé con tu papá, le di todo mi amor – y todavía me queda todo mi amor". Mamá colocó la vela de papá en un candelabro. Luego cogió una vela más pequeña y dijo: "Esta vela es para ti". Encendió la vela más pequeña con la llama de su vela y dijo: "Cuando naciste, te di todo mi amor. Y mira, papá todavía tiene todo mi amor y a mí me queda todo mi amor". Mamá puso esa vela en un candelabro junto a la vela de papá. Luego, cogió la vela más pequeña y, mientras la encendía con la vela de mamá, dijo: "Esta es una vela para tu hermanito. Cuando nació le di todo mi amor. Y mira – tú sigues teniendo todo mi amor. Papá tiene todo mi amor y a mí me queda todo mi amor porque así es el amor. Puedes dar tu amor a todos en nuestra familia y todavía te queda todo tu amor. Ahora mira toda la luz que tenemos en nuestra familia con todo este amor".
Entonces mamá le preguntó a Becky si quería usar su vela para encender las otras velas, para que viera cómo podía entregar todo su amor y seguir teniendo todo su amor. Becky estaba emocionada por probar esto. Mamá apagó la llama de todas las velas excepto la de Becky, y luego la ayudó a recoger cada vela y a mantenerla sobre la llama de su vela hasta que se encendía. Los ojos de Becky brillaban casi tanto como la llama de las velas.

Mamá le dio un abrazo a Becky y le dijo: "¿Te ayuda esto a entender que te quiero tanto como a tu hermanito?".

Becky dijo: "Sí, y puedo querer a muchas personas por igual".

3. Reconociendo con firmeza 

Lo que nos ocurre nunca es tan importante como las creencias que creamos sobre lo que nos ocurre. Nuestro comportamiento se basa en esas creencias, y el comportamiento y las creencias están directamente relacionados con el objetivo principal de todas las personas: sentir que pertenecemos y somos importantes

Mamá había aprendido a lidiar con la creencia que había detrás del mal comportamiento de Becky. Becky dejó de comportarse como un bebé y fue más cariñosa con su hermano menor.


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